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Luego de un largo año de intensa búsqueda, el buque “Ocean Infinity” encontró al submarino perdido ARA San Juan. La pregunta inmediata es si se puede y debe recuperarse. El Ministerio de Defensa ya aseguró no poder realizar con medios técnicos nacionales, pero estudiará la posibilidad.

Reflotar un objeto hundido no es tarea sencilla, pero tampoco es imposible. En el año 2000 el submarino nuclear ruso Kursk se hundió cobrándose 118 vidas. Un año más tarde pudo ser reflotado con una inversión de 65 millones de dólares. Pero la gran diferencia es que se encontraba reposado a solo 120 metros de profundidad y 48 millas de la costa. Para el trabajo el submarino fue seccionado y elevado con una barcaza especial (Gigante-4 / Giant-4) que tenía 26 grúas. 
En oposición el ARA San Juan se encuentra a 907 metros de profundidad y 250 millas de la costa; un lugar dónde los humanos no pueden operar. El Record Mundial Guinness de buceo es de 332,5 metros (el egipcio Ahmed Gamal Gabr). En tanto el traje atmosférico más moderno de la marina norteamericana, el ADS2000, se encuentra certificado para operar hasta 610 metros. Por lo tanto solo solo robots (tipo UAV o ROV) y sumergibles especiales pueden acceder a tanta profundidad.

Infografia: www1.rionegro.com.ar
Aun así la técnica y la tecnología avanzan a pasos agigantados. No es fácil encontrar antecedentes de reflotes, no es una práctica usual en alta mar. Suele realizarse solo para despejar rutas de ingreso a los puertos, dónde las profundidades rara vez superan los 100-150 metros. 
Aun así existe otra luz de esperanza en innovación y humanidad. En 2015 un buque pesquero se hundió en el Canal de Sicilia. La noticia fue un revuelo mundial porque transportaba 950 inmigrantes ilegales que huían de la guerra en Siria. Solo sobrevivieron 28. 
El gobierno de Italia tomó las riendas del caso para visibiliza el drama y darle rostro a todas las víctimas. Para ello se reflotó el pesquero que yacía a 360 metros de profundidad. Para este objetivo se construyó un robot especial que costó 10 millones de euros. A diferencia del ARA San Juan, el navío solo medía 20 metros, mientras que el argentino mide 66 metros. 

Indiferente a las necesidades para las pericias judiciales o las cuestiones emocionales de un duelo necesario, un posible reflote del ARA San Juan no es imposible; pero si sería un gran desafío de ingeniería hasta para las más experimentadas naciones. Se necesitarían robots o sumergibles especiales que puedan realizar perforaciones y soldaduras a 900 metros bajo el agua, dónde no hay luz y la presión atmosférica es aproximadamente 90 veces mayor. Incluso se tendrá que lidiar con los peligros propios de un cañón submarino y los movimientos bruscos que podrían ocurrir. Tanto el San Juan o las unidades de rescate (robóticas o tripuladas) podrían caer hacía el lecho oceánico (6200 metros por debajo del nivel del mar).

Ph: www.drive.com.au
En forma paralela se requeriría una grúa flotante o un barco-grúa que levante 2400 toneladas en el inestable atlántico sur. Por suerte ya existen grandes maquinarias que hacen trabajos estas inhóspitas áreas. Son muy pocas las existentes, casi únicas, como “Asian Hércules II” que colaboró en el reflote del barco “MV Tricolor”, hundido a 30 metros de profundidad. Estos inmensos barcos se dedican principalmente en la logística petrolera, pero no fueron pensadas para levantar objetos sumergidos a 900 metros. Un dato no menor es que en el caso del Kursk, se lo elevo a una velocidad de 10 metros por hora, hasta que quedó a solo 40 metros de la superficie y se lo trasladó. A esta misma velocidad de operación, el San Juan tardaría más de 3 días en elevarse 867 metros.

Luego de un año de intensa búsqueda, es reconfortante encontrar el lugar exacto; pero lamentablemente no es el mejor escenario que se podía esperar. Según informó la Armada Argentina, sus restos se encuentran a 250 millas de la costa del golfo de San Jorge, bajo 907 metros de agua; muy próximos al lugar dónde la organización CTBTO detectó la "anomalía hidroacústica". Se trata de la región dónde termina la plataforma continental y comienza una repentina caída de 6200 metros hasta el fondo del océano. Una región donde abundan laberintos que forman oscuros e inestables cañones. Solo entre las latitudes 44° y 47°4' se computan 30 cañones perpendiculares a dos paralelos (Almirante Brown y Florentino Ameghino).

La pérdida del ARA San Juan fue una gran tragedia para el país, e indudablemente las 44 vidas perdidas no tienen un precio cuantificable, ninguna vida. Pero esta afirmación no puede guiar, definir o resolver la posibilidad y viabilidad del reflote. La pregunta correcta no es si el país tiene los 10-20-50-100 millones de dólares necesarios. Hay que preguntarse cuánto se tardaría en alcanzar la tecnología y técnica suficiente para lograrlo. Cuál es el riesgo humano para el personal implicado en la operación. Qué tan valioso sería, luego del tiempo y contaminación de pruebas, para la investigación judicial.


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PH: JCornelius - Wikipedia
La tragedia el submarino ARA San Juan puso en jaque al Ministerio de Defensa. Tanto que en Canal 13 y otro medios se planteó la pregunta si el ministro debe ser un civil, haciendo una tendenciosa comparación con EEUU, dónde en realidad por Ley debe ser funcionario civil.

Una de las primeras polémicas del Presidente norteamericano Donald Trump fue designación del General James Mattis (retirado en 2013) como Secretario de Defensa. Solo pudo asumir como máximo líder del Pentágono luego de que Trump firmara una exención legislativa para burlar la ley que exige un mínimo de 7 años alejados del ejercicio militar. Esta insistencia de conformar un gabinete asesor beligerante le está saliendo caro al Mandatario, pues actualmente en ambas cámaras del Congreso debaten el retirarle los códigos del armamento nuclear.

De los últimos 10 Secretarios de Defensa estadounidenses, 9 fueron civiles, y solo 4 tuvieron una vida militar, la cuál promedia 2 años. Si bien de una u otra manera han tenido experiencias previas en las áreas, los sistemas castrenses nunca fueron la formación académica. Es por ello que entre los nueve figuraron: 3 licenciados en política, 3 licenciados en historia, 1 abogado, 1 físico nuclear y 1 ingeniero. Esta tradición se inició en 1949 con la misma creación del Ministerio de Defensa (Pentágono). Además en la estructura gubernamental de dicho país, el Secretario de Defensa es el sexto en la línea de sucesión, detalle no menor en un país que fronteras hacía adentro siempre defendió la democracia, las libertades individuales y civismo.

PH: Cecil Stoughton - Wikipedia
Esta lección que se asimiló en EEUU, y en muchas naciones, no es un capricho ideológico, sino más bien una comprensión de las ciencias políticas y un aprendizaje del pasado. En múltiples libros e incluso en la película “13 días” se refleja tajantemente la diferencia entre la visión de dos funcionarios públicos necesarios pero con visión opuesta: un militar preparado para actuar en guerra y ministros intentando evitarla. Hasta antes de 1969 de las armas nucleares estaban bajo el control de las Fuerzas Armadas, hasta que John F. Kennedy las retiró para evitar la tercera guerra mundial.
Tampoco es casual ni un capricho del lenguaje que a fines de los años 50, el mundo occidental transformara los “Ministerios de Guerra y Marina” en “Ministerios de Defensa”. Estas medidas unificaron las armas, las profesionalizaron, pero también incluyó nuevos objetivos, administración civil y más eficiencia.

Robert McNamara fue el ministro de defensa durante la gestión Kennedy, considerado como uno de los funcionarios más cercanos e inteligentes que existieron. En su momento supo decir: “Creo que la raza humana tiene que pensar en los asesinatos. "¿Cuánto mal se debe hacer con el fin de hacer el bien?”.
En contra partida, el General James Mattis posee la célebre frase: “Sé educado, sé profesional, pero ten un plan para matar a todo aquel con quien te encuentres”.

La Argentina claramente es un Estado muy diferente a Estados Unidos; no compartimos situaciones contextuales ni objetivos desde lo militarista, por lo cual es difícil compararnos con ellos al momento de planificar nuestro futuro. Pero seguramente militarizar el Ministerio de Defensa no es acércanos al modelo norteamericano o el europeo. ¿Más bien quienes poseen militares a cargo de esta cartera? Venezuela, Siria, Corea del Norte y México.