El próximo 2 de abril se cumplen 4 años de la trágica inundación de la ciudad de La Plata que se cobró la vida de al menos 89 vidas, y en conmemoración se hará el pre-estreno el ciclo documental “Bajos las Aguas el 2A”. El episodio 1 estará disponible a partir de las 12 horas en la fanpage oficial.
El proyecto audiovisual que narra una serie de sucesos evitables que tuvieron un impacto desfavorable durante la inundación del 2 de abril. Los capítulos no presenta con una visión ideal de las condiciones materiales sino que expone algunas de las oportunidades descartadas y/o despreciadas. A su vez también se intenta rescatar la voluntad y el trabajo realizado por personas y colectivos que mitigaron las falencias acontecidas por la falta de planificación gubernamental.
La primera entrega titulada “El Alerta que el Agua Silenció” aborda los motivos por el cuál no existió un alerta temprana, y sus consecuencias. Para ello se cuenta con los testimonios la Dra Nora Sabbione (Jefe del Departamento de Meteorología de la Facultad de Astronomías y Geofísicas), el Dr Leonardo Pastorino (abogado ambientalista) y la Lic Virginia Perez (politóloga y referente de la asociación Ve.DeVe); además de numerosos documentos y material de archivos que hacen referencia a una tragedia anunciada.
La primera entrega titulada “El Alerta que el Agua Silenció” aborda los motivos por el cuál no existió un alerta temprana, y sus consecuencias. Para ello se cuenta con los testimonios la Dra Nora Sabbione (Jefe del Departamento de Meteorología de la Facultad de Astronomías y Geofísicas), el Dr Leonardo Pastorino (abogado ambientalista) y la Lic Virginia Perez (politóloga y referente de la asociación Ve.DeVe); además de numerosos documentos y material de archivos que hacen referencia a una tragedia anunciada.
El proyecto documental que se pre-estrena como “piloto” fue realizado por los licenciados Sosa Damián y Tobares Candela como parte de su Tesis de Grado en la carrera de Comunicación Social. En total se están rodando 4 episodios de 26 minutos que abordan los problemas en torno a la planificación urbana, los planes de contingencia, la cantidad de víctimas fatales y la impunidad política.
La ignorancia humana se cobró otra vida solo porque unos turistas querían unas fotos con un delfín. No solo un acto de irresponsabilidad e ignorancia, también es un reflejo de cómo es necesaria la presencia de un Estado y de organismos para terminar con estos comportamientos solo dignos del siglo XIX.
Pareciera que se trata de la misma trágica noticia el 2016, cuando se conoció un video donde turistas sacaron del agua a un delfín franciscana en las playas de Santa Teresita. No existió noticiero que no aborde el tema con una visión crítica; pero obviamente el escrache en los medios de comunicación y redes sociales no es ni fue suficiente.
Tras el asesinato del 5 e febrero de 2016, la Fundación Fauna Argentina (FFA) presentó a la OPDS (Organismo Provincial para el Desarrollo Sustentable) un plan masivo de información, concientización y acción. Lamentablemente en su cuenta oficial de facebook hoy denuncian como fueron totalmente ignorados por los funcionarios provinciales.
Los delfines son una más de las tantas especies que se encuentran en vías extinción. En el caso puntual del “Delfín Franciscana”, el cual solo habita en la costa sudamericana, quedarían solo 40 mil ejemplares. Desde 1990 la FFA impulsa proyectos de ley para la protección de estos cetáceos que se están viendo mortalmente perjudicados por prácticas irresponsables en la pesca y en los balnearios.
En una nota publicada por el portal elfederal se afirmó que cada año mueren entre 500 y 800 ejemplares. Si la tendencia no se revierte la especie podría extinguirse en 30 años.
Tanto la Constitución Nacional como la Constitución Provincial colocan al Estado como primer responsable en la protección de la flora y la fauna, pero poco se hace en el carácter preventivo y punitivo. Lejos estamos de ver campañas publicitarias sobre el respeto al resto de las especies. En tanto la Ley Nacional 14346 contra el Maltrato Animal, reglamentada en 1954, solo prevee penas de cárcel entre 15 y 1 año.
Sin leyes, sin información ni concientización; el mundo del siglo XXI poco dista del siglo XIX. Por aquél entonces, cuando las leyes y movimientos ambientales eran una vanguardia futurista, el pensamiento hegemónico era que todos los recursos naturales (vivos o inertes) estaban sujetos a la explotación y necesidades humanas. Al igual que el año pasado, este año la vida de un delfín se sacrificó para satisfacer el deseo humano de sacarse una superficial selfie que se acumulará como una más entre muchas más.
Por Sosa Damián
Uno de los asesinos del perro
“Chocolate" fue apresado y se encuentra en mano de la Justicia, pero
gracias a las desactualizadas leyes solo podría recibir un condena entre 15
días y un año.
Desde entonces por las diferentes cámaras del Congreso Nacional han pasado numerosos proyectos para actualizar la legislación protectora de animales, incluso algunas llegaron a obtener media sanción y la perdieron por quedar archivadas. Pero la última actualización de este marco legal se reglamentó en 1954 e implementó un castigo de prisión entre 15 días y un año para quienes violenten los derechos de los animales.
Recientemente se volvió a armar revuelo por una filmación donde una estudiante de modelo, “Leona Estrella”, abandona a su gata en la rambla de una avenida de La Plata. La condena social no se hizo esperar, además de innumerables comentarios, el video se compartió más de 52 mil veces. Similar repudio recibieron el empresario Matías Garfunkel y la modelo Victoria Vanucci tras sus fotografías cazando animales en África. Aunque por su fama, su posición económica y los vacíos legales, el mal ejemplo de asesinar animales por placer no pudo ser gubernamentalmente castigado. Peor aun, estos dos individuos recorrieron los medios de comunicación como “víctimas” de una invasión a su privacidad y luego embistieron contra quienes sí tienen una conciencia de respeto por otras especies del Reino Animal.
“Chocolate” es uno más de las decenas de trágicos y crudos ejemplos de maltrato animal. Según trascendió, como “ladraba mucho” su dueño decidió torturarlo y despellejarlo vivo. El cachorro falleció siete días después a causas de las heridas infligidas, en la veterinaria dónde intentaron salvarlo. El acusado por su asesinato, el peluquero Germán Matías Gómez, podría afrontar hasta una pena de sólo un año de prisión; si es que no es declarado inimputable.
La Ley 2786 de protección animal que violentaba en este caso, data de 1891; impulsada por Domingo Sarmiento, Bartolomé Mitre y el Dr. Lucas Albarracín. En aquellos años aún regía la idea de la supremacía de un hombre civilizado con derecho de explotar todo lo que tenga algún valor, pero los políticos del momento supieron posicionar al país a la vanguardia ambiental. Pese a no ser una ideología hegemónica, hace 125 años se establecieron las primeras pautas que prohíben el maltrato animal y su explotación laboral, entre ellos las corridas de toros y el tiro al blanco con palomas.
Desde entonces por las diferentes cámaras del Congreso Nacional han pasado numerosos proyectos para actualizar la legislación protectora de animales, incluso algunas llegaron a obtener media sanción y la perdieron por quedar archivadas. Pero la última actualización de este marco legal se reglamentó en 1954 e implementó un castigo de prisión entre 15 días y un año para quienes violenten los derechos de los animales.
En estos últimos 60 años la sociedad cambió, evolucionó en su comprensión del mundo y la responsabilidad de los humanos frente a otras especies de animales. Con el resurgimiento de las ONG ambientalistas a partir de la década de los ’80, las reformas educativas y el poder de las Redes Sociales, la misma población se fue organizando para luchar y alcanzar nuevas metas en la protección de los diferentes especies y ecosistemas.
Fue la organización civil quien impulsó la Ley de Bosques, la Ley de Glaciares y la Prohibición de las Peleas de Gallos en Argentina. Del mismo modo esta misma población es la que comienza a repudiar, vigilar y escrachar cualquier acto de abuso contra los animales; en parte porque los textos legales ya no poseen un poder punitivo eficiente ante estos delitos.
| Foto: www.infobae.com |
En pleno 2017, como sociedad seguimos esperando que los legisladores cumplan con su promesa de fomentar una conciencia ambiental. Es decir que dejen de cajonear proyectos durante años para que finalmente sea actualizada la Ley 2786 de protección a animales, tanto en un carácter punitivo como en el preventivo. Mientras los representantes se encuentran cómodos en sus sillones, en la Internet y en la vida cotidiana encontramos muchos ejemplos de estos delitos que quedan casi impunes y se consolidan como ejemplos; solo frenados por la mano y conciencia civil impotente frente a un anticuado marco legal que ya no les respalda ni les representa.


